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Prestar dinero a amigos y familia sin perder el dinero ni al amigo

El problema de prestar a alguien cercano no es el dinero. Es que a los tres meses ninguno de los dos recuerda lo mismo.

2026-09-12

En breve

Cuando prestes a alguien cercano, anota tres cosas el mismo día: cuánto, a quién y para cuándo. La fecha es la parte que evita el conflicto, porque sin ella nadie está incumpliendo nada y el asunto se pudre en silencio. Si la cantidad es tal que perderla te haría daño, no la prestes: o la reduces a una que puedas regalar, o dices que no.

Casi todo lo que se escribe sobre esto trata de si hay que prestar o no. Esa pregunta ya la resolviste antes de leer esto. Lo que sigue es lo otro: cómo hacerlo de forma que dentro de seis meses la relación siga igual.

Por qué se estropea, y no es por el dinero

Se estropea por la memoria. A las tres semanas uno recuerda "te lo devuelvo cuando pueda" y el otro recuerda "te lo devuelvo pronto", y las dos versiones son sinceras.

A partir de ahí nadie puede sacar el tema sin que parezca una acusación, porque no hay nada concreto que señalar. El silencio crece, y lo que se pierde no es la cantidad: es la naturalidad de la relación.

3 datos

Lo que se anota el mismo día

Cuánto, a quién y para cuándo

1 fecha

La parte que evita el conflicto

Sin fecha nadie incumple nada, y por eso nunca se habla

1 pregunta

Antes de decir que sí

Si perderlo me haría daño, esto no es un préstamo

La conversación de treinta segundos

No hace falta un contrato ni nada solemne. Hace falta una frase, en el momento, cuando todavía es fácil decirla:

"Perfecto, te los paso. ¿Te va bien devolvérmelo a finales de mayo, o mejor lo hacemos en dos veces?"

Eso es todo. Has puesto una fecha, has ofrecido una alternativa, y no has convertido el favor en una negociación. Lo importante es que la fecha la digas tú al principio, porque después ya no se puede decir sin que suene a reclamo.

Anótalo, aunque confíes

Anotarlo no es desconfiar. Es lo contrario: es quitarle a tu memoria un trabajo que hace mal, para que no tengas que estar pensando en ello.

Y hay una razón práctica además de la social. Si prestas dos o tres veces al año, esas cantidades son parte de tu dinero: están fuera de tu cuenta pero siguen siendo tuyas. Un patrimonio que no las cuenta está mal calculado en ambas direcciones, y está explicado en cómo calcular tu patrimonio neto.

Cómo pedirlo de vuelta sin drama

Cuando hay fecha, no hay que pedir nada: hay que recordar. Y recordar unos días antes es un gesto amable, no una presión.

Si la fecha pasa, la frase que mejor funciona no menciona el pasado: "Oye, ¿te viene bien cerrar lo de mayo este mes o lo dejamos para el que viene?" Ofrece una salida y da por hecho que se va a resolver, que es lo que hace que se resuelva.

Los pagos parciales cuentan

Alguien que devuelve la mitad y desaparece no es alguien que no devolvió: es alguien que va por la mitad. Anota cada parte según llega, porque el saldo pendiente es lo único que hace falta saber, y porque ver que baja mantiene la cosa viva.

Cuándo es mejor regalarlo

Hay una prueba, y es honesta: si perder esa cantidad te haría daño, no es un préstamo que puedas hacer.

En ese caso hay dos salidas dignas. Prestar una cantidad menor, la que sí podrías perder sin que cambie nada. O decir que no, que también es una respuesta y suele hacer menos daño que un préstamo que envenena la relación durante un año.

Y si decides darlo sin esperar nada, dilo en voz alta: "te lo doy, no me lo devuelvas". Un regalo declarado no genera deuda ni silencio. Un préstamo que en tu cabeza era un regalo, sí.

Preguntas frecuentes

¿Cómo pido que me devuelvan un préstamo sin que se enfade?
Recordando en vez de reclamando, y ofreciendo una salida: proponer cerrarlo este mes o el que viene deja la puerta abierta y da por hecho que se resuelve. Es mucho más fácil si dijiste una fecha al prestar, porque entonces no estás pidiendo nada nuevo.
¿Hay que poner algo por escrito entre familiares?
Para cantidades normales basta con anotarlo tú y con haber dicho una fecha en voz alta. Para cantidades que cambiarían tu año, un mensaje escrito con la cantidad y la fecha, acordado por los dos, evita que la memoria de nadie tenga que hacer ese trabajo.
¿El dinero que me deben cuenta como parte de mi patrimonio?
Sí, si de verdad esperas cobrarlo: está fuera de tu cuenta pero sigue siendo tuyo. Si ya no lo esperas, deja de ser un activo y conviene sacarlo del cálculo en vez de seguir sumando algo que no va a volver.

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