Cómo hacer un presupuesto cuando los precios suben cada mes
El problema no es que gastes más. Es que el mismo gasto tiene otro número cada mes, y ya no sabés si gastaste más o si simplemente costó más.
En breve
Con inflación el presupuesto se rehace cada mes, no cada año, y las categorías se reprecian con el gasto real del mes anterior en vez del promedio del año. Para saber si gastaste más o si costó más, compará qué proporción del ingreso se llevó cada categoría, no la cantidad. Y mirá el saldo de cada moneda por separado: una sola cifra convertida esconde justo lo que necesitás ver.
Casi todo lo que se escribe sobre inflación trata de dónde poner los ahorros. Esto trata de algo anterior y más aburrido: cómo seguir sabiendo en qué estás parado cuando los números se mueven solos.
El número que miente
Gastaste 40 000 en comida en marzo y 62 000 en agosto. La pregunta obvia es qué hiciste mal, y casi siempre la respuesta es nada: comiste lo mismo. El 55% de aumento es del precio, no tuyo.
Un presupuesto que compara cantidades entre dos meses distintos, en una moneda que cambió entre esos dos meses, no compara nada. Sirve para pagar cuentas y no sirve para decidir.
Los tres números que no se despintan
1 mes
Cada cuánto repreciar
Con inflación alta, un presupuesto anual deja de decir algo al tercer mes
% del ingreso
La unidad que aguanta
"La comida pasó del 22% al 29%" dice algo; "de 40 000 a 62 000" no dice nada
Por moneda
Cómo mirar los saldos
Una sola cifra convertida esconde qué se movió: tu dinero o el tipo de cambio
Reprecia las categorías, no el presupuesto entero
Rehacer todo cada mes es exactamente el tipo de tarea que se abandona en febrero. Lo que sí se sostiene es mucho más chico: mirar el gasto real del mes que terminó y usarlo como límite del mes que empieza, categoría por categoría.
Tres o cuatro categorías se mueven de verdad —comida, transporte, servicios— y el resto casi no. Así que en la práctica son cuatro números por mes, no veinte.
Compará proporciones, no cantidades
Este es el cambio que hace que todo lo demás funcione. En vez de preguntarte cuánto gastaste, preguntate qué parte del ingreso de ese mes se llevó cada cosa.
La proporción sobrevive a la inflación porque el sueldo y los precios se mueven en la misma dirección, aunque nunca al mismo tiempo. Si la comida pasó del 22% al 29% del ingreso, eso ocurrió de verdad, y lo sabés aunque los dos números originales hayan cambiado.
El sueldo también se mueve, y más tarde
La parte incómoda: los precios suben todos los meses y el sueldo sube de a saltos, dos o tres veces al año. Entre un aumento y el siguiente, tus proporciones empeoran solas sin que hayas hecho nada.
Eso no es un error de medición, es la medición funcionando. Ver que lo obligatorio pasó del 55% al 68% del ingreso en cinco meses es información con la que se puede hacer algo; enterarse cuando ya no llegás a fin de mes, no.
Cuando parte de tu dinero está en otra moneda
Es lo que hace mucha gente en países con inflación alta, y complica la cuenta: si sumás todo convertido a una sola cifra, esa cifra sube y baja por el tipo de cambio y no por vos. Un mes en el que ahorraste y el cambio se movió en contra puede verse igual que un mes en el que gastaste de más.
Por eso conviene ver cada moneda por su lado, y que la conversión use el tipo de cambio al que vos realmente comprás, no el de la pizarra. La diferencia entre los dos suele ser del 2 al 5%, y sobre el patrimonio entero eso deja de ser un detalle.

Qué revisar cada mes
- Qué proporción del ingreso se llevó cada categoría, comparada con el mes anterior.
- Cuánto subió lo obligatorio: alquiler, servicios, transporte. Es lo que decide si el mes que viene alcanza.
- Los límites del mes que empieza: repreciar los tres o cuatro que se movieron.
- El saldo de cada moneda por separado, sin convertir a una sola cifra.
Quince minutos el primer día del mes. Es el único ritmo que aguanta cuando el contexto no se queda quieto.
Preguntas frecuentes
- ¿Sirve de algo presupuestar si no sé cuánto van a costar las cosas?
- Sirve más que nunca, pero con otro horizonte: un mes en vez de un año. No estás prediciendo precios, estás midiendo qué proporción de tu ingreso se lleva cada cosa, y esa proporción se mueve mucho más despacio que los precios.
- ¿Conviene guardar los ahorros en otra moneda?
- Es una decisión personal y depende de en qué moneda vas a gastar ese dinero; no damos recomendaciones de inversión. Lo que sí vale para cualquier respuesta: si tenés dinero en más de una moneda, necesitás ver los saldos por separado, porque la cifra convertida se mueve por el tipo de cambio y confunde.
- ¿Con qué tipo de cambio debería anotar un gasto en otra moneda?
- Con el que vos conseguís, no con el oficial ni el de mercado. Si comprás con un 3% de diferencia, ese 3% aplicado a todo tu patrimonio es un error grande, y siempre en la misma dirección.
- ¿Cada cuánto rehago el presupuesto?
- Cada mes, y solo las categorías que se movieron. En la práctica son tres o cuatro: comida, transporte y servicios. Rehacer las veinte es la razón por la que la gente deja de hacerlo.
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