Cuánto sueldo pagarte si trabajas por tu cuenta
Cuando trabajas por tu cuenta, tu ingreso no existe hasta que decides cuál es. Y casi nadie lo decide: cobra lo que quedó.
En breve
Págate un sueldo fijo el mismo día de cada mes, calculado sobre el promedio de tus doce meses anteriores menos lo que el trabajo consume: impuestos, gastos de la actividad y un colchón para los meses flojos. Un reparto que funciona en la mayoría de las actividades pequeñas es aproximadamente 50% sueldo, 30% impuestos y gastos, 20% colchón. Cobrar lo que sobra convierte cada buen mes en un mes normal y cada mes flojo en una emergencia.
Es la pregunta que casi nadie hace en voz alta y todo el mundo resuelve mal: cuánto de lo que entra es tuyo. Con un empleo la responde otra persona una vez al mes. Por tu cuenta la respondes tú, todos los días, sin darte cuenta y en la caja del supermercado.
El problema no es cuánto ganas
Es que tu ingreso llega en pulsos y tu vida cuesta lo mismo cada mes. Un marzo de tres facturas y un abril de ninguna no son dos situaciones distintas: son el mismo año, mal repartido.
Mientras el dinero del trabajo y el de tu casa estén en el mismo sitio, no hay forma de saber si el mes fue bueno o si simplemente cobraste algo viejo. Y no saberlo tiene una consecuencia concreta: gastas según lo que ves en la cuenta, que es la peor señal posible.
2 cuentas
Lo mínimo
Una donde entra el trabajo, otra donde vive tu casa
1 día al mes
Cuándo te pagas
El mismo día siempre, como si fuera una nómina
12 meses
Sobre qué se calcula
El promedio del año, no el mes que acaba de terminar
Paso uno: dos cuentas, no una
Todo lo que facturas entra en una cuenta y no sale de ahí para nada personal. De esa cuenta salen tres cosas: los impuestos, los gastos de la actividad, y tu sueldo.
No hace falta una sociedad ni un banco de empresa. Dos cuentas cualquiera sirven, y la separación hace casi todo el trabajo por sí sola: el dinero de los impuestos deja de parecer tuyo, que es exactamente lo que era y no parecía.
Paso dos: el reparto
En actividades pequeñas, un punto de partida razonable es este, y después se ajusta con tus números reales:
- Alrededor del 50% para ti. Es tu sueldo, y es lo único que llega a la cuenta de tu casa.
- Alrededor del 30% para impuestos y gastos de la actividad. Varía muchísimo por país y régimen, y es la parte que hay que medir en vez de estimar.
- Alrededor del 20% al colchón, hasta llegar a unos tres meses de sueldo. Después de eso, ese 20% se reparte entre tú y el negocio.
Los porcentajes importan menos que el hecho de que existan. Un reparto imperfecto aplicado todos los meses vence a un reparto perfecto que nadie aplica.
Paso tres: el sueldo es fijo, aunque el mes no lo sea
Aquí está el cambio que lo vuelve todo distinto. Tu sueldo no es un porcentaje de lo que entró este mes: es una cantidad fija, la misma en marzo que en abril.
Se calcula sobre el promedio de los últimos doce meses, no sobre el último, y conviene ponerlo un poco por debajo de lo que sale. Un sueldo prudente que nunca se salta construye confianza; uno ajustado al máximo se rompe el primer mes flojo y te devuelve a mirar el saldo antes de comprar.
Los meses buenos no cambian tu sueldo. Cambian el colchón, que es lo que paga los meses malos. Eso es todo el mecanismo.
Cuándo subirte el sueldo
Cuando el colchón lleve tres meses cubierto y el promedio de doce meses haya subido de verdad. Entonces se sube una vez, y se mantiene.
Lo que no funciona es subirlo el mes que llega una factura grande. Esa factura no es un aumento, es un mes bueno, y tratar los meses buenos como aumentos es la forma más común de que un año excelente termine igual que uno normal.
Si tu ingreso es irregular pero tienes empleo
La misma lógica sirve con comisiones, propinas o trabajos por proyecto además del sueldo: la parte variable no se gasta, se aparta y se reparte en meses. Está desarrollado en presupuesto con ingresos variables.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué porcentaje de lo que facturo debería cobrar como sueldo?
- Alrededor de la mitad es un punto de partida razonable en actividades pequeñas, con un 30% para impuestos y gastos y un 20% para el colchón. Lo que decide de verdad es tu carga fiscal real, que cambia mucho según el país y el régimen, así que el reparto se ajusta con tus números después de dos o tres meses midiendo.
- ¿Necesito una cuenta bancaria de empresa?
- No para empezar. Dos cuentas personales distintas ya hacen casi todo el trabajo: lo que entra por el trabajo no se mezcla con lo de tu casa, y el dinero de los impuestos deja de parecer disponible.
- ¿Qué hago en un mes en que no llega nada?
- Te pagas igual, desde el colchón. Para eso existe, y si el colchón no aguanta un mes en blanco es señal de que el sueldo está puesto demasiado alto, no de que el mes fue malo.
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