Cuánto ahorrar al mes para una compra grande: la cuenta completa
Casi todos calculan el precio dividido entre los meses. Ese número está mal, y siempre por debajo.
En breve
Para saber cuánto ahorrar al mes: suma el precio real —producto, impuestos, envío o traslado, y el primer año de mantenimiento— resta lo que ya tienes apartado, y divide entre los meses que faltan hasta la fecha. Si el resultado no cabe en tu excedente mensual, solo hay tres salidas: mover la fecha, bajar el objetivo o subir el excedente. Cambiar la fecha es casi siempre la mejor de las tres.
Una meta de ahorro se abandona por una razón muy concreta y muy evitable: la cuota mensual estaba mal calculada desde el principio, así que fallar era cuestión de tiempo y no de disciplina.
La fórmula
Precio real
No el de la etiqueta
Producto, impuestos, envío o traslado y el primer año de mantenimiento
Menos lo que ya hay
El punto de partida
Lo ya apartado para esto, no el saldo total de tu cuenta
Entre los meses
Hasta la fecha
Y la fecha es una decisión, no un dato
Los tres costes que casi nadie suma
Aquí está la diferencia entre una meta que se cumple y una que se queda a un 80%.
- Los impuestos y las comisiones. Según el país y el producto pueden ser una parte enorme del total, y no aparecen en el precio que miraste.
- El coste de ponerlo en marcha. El envío, el traslado, la instalación, la matriculación, el seguro obligatorio del primer año.
- El primer año de tenerlo. Un coche tiene seguro, mantenimiento y combustible. Un ordenador tiene programas. Una mudanza tiene un depósito. Esto no es parte del ahorro, pero es parte de la decisión, y descubrirlo después es lo que hace que la compra se sienta amarga.
Una regla que sale bien casi siempre: suma un 15% al precio que viste y calcula sobre esa cifra. Si al final sobra, es la única sorpresa agradable que existe en las finanzas personales.
Cuando la cuota no cabe
Haces la división, sale una cantidad, y no cabe en lo que te sobra al mes. Es lo normal la primera vez. Y solo hay tres salidas reales:
- Mover la fecha. Casi siempre la mejor, y casi siempre la última que se considera. Cuatro meses más suelen convertir una cuota imposible en una cómoda, y la compra sigue ocurriendo.
- Bajar el objetivo. El modelo anterior, el de segunda mano, la versión sin los extras.
- Subir el excedente. Real, no imaginado: recortar treinta al mes durante ocho meses es un plan, "voy a gastar menos" no lo es.
Lo que no es una salida es financiarlo para que la cuota quepa. Eso no baja el coste, lo sube, y traslada el problema a un año en el que además tendrás otros.
Por qué la fecha importa más que la cantidad
Una meta sin fecha no es una meta, es un deseo, y compite todos los meses con cualquier cosa que aparezca. Una meta con fecha tiene una cuota, y la cuota se paga como se paga la luz: sin discutirla cada mes.
Además, la fecha es lo único que te dice si vas bien. En el mes cuatro de un plan de diez, o tienes el 40% o no lo tienes, y eso se comprueba en cinco segundos.
Sácalo de en medio
El dinero de una meta no puede vivir en la cuenta desde la que compras el pan. No por disciplina: porque en esa cuenta el saldo es la señal con la que decides si puedes permitirte algo, y un saldo inflado por el dinero de la meta te hace gastar de más sin darte cuenta.
Cuenta aparte, transferencia el día que entra el sueldo, y el saldo de la cuenta de diario vuelve a decir la verdad.
Si son varias metas a la vez
Dos funcionan, cuatro no. Con cuatro, ninguna avanza lo bastante como para verse, y lo que se ve es lo que sostiene el hábito. Elige las dos que más te importan, termina una, y entra la siguiente. Está desarrollado en metas financieras.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto debería ahorrar al mes para comprar un coche?
- Suma al precio los impuestos, la matriculación y el seguro del primer año, resta lo que ya tengas apartado y divide entre los meses hasta la fecha que elijas. Ese cálculo suele dar entre un 15 y un 25% más que el precio de la etiqueta dividido entre los meses, que es la cuenta que hace casi todo el mundo.
- ¿Es mejor ahorrar para comprarlo o financiarlo?
- Ahorrar cuesta menos siempre que el financiamiento tenga intereses, y esperar unos meses es la diferencia. Las cuotas sin intereses son el caso aparte: ahí no hay sobrecoste, pero comprometen tu mes durante un año y conviene sumarlas a lo que ya debes antes de aceptarlas.
- ¿Dónde guardo el dinero de una meta?
- En una cuenta separada de la que usas a diario, y no por disciplina: el saldo de la cuenta diaria es la señal con la que decides si puedes permitirte algo, y tenerlo inflado por dinero que ya tiene dueño hace gastar de más sin notarlo.
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